Técnicas de conducción para ahorrar combustible. El estilo de conducción guarda relación directa con el gasto de combustible, llegando a provocar en algunas ocasiones el deterioro prematuro del automóvil. Además, las emisiones de dióxido de carbono provenientes de los coches en circulación son las causantes del exceso de agentes contaminantes presentes en la atmósfera. 

Gracias a los avances en el sector de la automoción se ha logrado reducir la cantidad de emisiones nocivas y el consumo de carburante. Pero… ¿Qué podemos hacer individualmente para aportar nuestro granito de arena en la preservación del medio ambiente y de paso ahorrar en combustible? Practicar la conducción eficiente. 

En este post os explicamos todo lo que debéis saber acerca de esta técnica y os enseñamos una serie de trucos que os ayudarán a conducir eficientemente y frenar el gasto de combustible. ¡Pisa el acelerador que arrancamos!

¿En qué consiste y qué es la conducción eficiente?

Según la Dirección General de Tráfico (DGT), la conducción eficiente es una práctica que se centra en potenciar los recursos del automóvil. Es decir, el vehículo es capaz de aprovechar al máximo el carburante y durante su circulación se reduce el número de partículas contaminantes que afectan a la atmósfera. 

Otra de sus grandes ventajas es la  minimización de riesgos al volante. Este tipo de conducción busca la mejora del confort del conductor, lo que le permite disfrutar mucho más de su vehículo y del tiempo que pasa en la carretera. 

Además, lo mejor de todo es que no es necesario contar con el último modelo del mercado para conseguir la eficiencia en la conducción. Está al alcance de todos. ¿Quieres saber cómo? Échale un vistazo a las técnicas que vamos a explicar a continuación.

Listado de buenas prácticas para conducir eficientemente y ahorrar combustible

Cómo hemos mencionado anteriormente, la conducción eficiente no está dirigida a un tipo de coche en concreto. Tengas el vehículo que tengas puedes seguir las siguientes recomendaciones para reducir consumo de combustible, cuidar el mantenimiento de tu automóvil y minimizar la contaminación urbana.

Salir sin acelerones

¿Pisas el acelerador nada más arrancar el motor? Error. Además, es aconsejable que en los vehículos de diesel se aguante unos segundos antes de ponerlo en marcha. De esta manera, le concedes al propulsor el tiempo suficiente para que se lubrique correctamente. Por el contrario, en los coches de gasolina se puede comenzar la marcha al momento.

Reducir el uso de la 1ª

Muchas veces se nos olvida cambiar de marcha rápidamente tras iniciar la conducción. Sin embargo, esto puede provocar que se malgaste carburante innecesariamente. Por eso, es importante cambiar a segunda marcha lo antes posible.

Cambiar a menos revoluciones

Este hecho depende mucho de las características de cada motor. Sin embargo, como orientación, os recomendamos cambiar en torno a las 2.000 rpm para propulsores de gasolina y sobre las 1.500 rpm en los impulsores de diésel.

Marchas largas a bajas revoluciones

Para consumir menos se recomienda mantener el coche a bajas revoluciones y circular con marchas largas (cuarta y quinta) siempre y cuando se respeten los límites de velocidad marcados por la DGT.

Velocidad constante

Opta por una conducción fluida. Evita acelerones o frenazos innecesarios que te obliguen a hacer cambios bruscos de marcha. Por ello, es fundamental estar atento a la vía con el objetivo de detectar con tiempo cualquier obstáculo que nos fuerce a realizar una frenada repentina. Además, mantener una correcta distancia de seguridad nos ayudará a poder actuar a tiempo frente a los imprevistos que pueden surgir al volante.

Respetar la velocidad de la vía

Circular acorde a los límites de velocidad establecidos por la DGT es fundamental para evitar tener que dar frenazos y acelerones innecesarios. Además, una conducción responsable garantiza la integridad del resto de conductores, pasajeros y transeúntes.

Usar el freno motor

Este método de frenado permite que el coche apenas consuma gasolina para detenerse. ¿Cómo? Simplemente tienes que soltar el pedal del acelerador mientras se tiene puesta una marcha. Así, al no haber aceleración el coche deja automáticamente de gastar carburante. Además, puedes ir reduciendo progresivamente de marcha hasta llegar a que el vehículo se detenga, evitando que el motor tenga que hacer esfuerzos para alcanzar el punto de parada. De esta manera, se conservan durante más tiempo las pastillas de freno y el embrague.

Aprovechar las pendientes

¿Quién no baja la pendiente en punto muerto? A partir de ahora recuerda que, aunque la mayoría de los conductores lo hagan, no significa que sea correcto. Esto se debe a que, además no englobarse dentro de las prácticas de conducción eficiente, es extremadamente peligroso. Por el contrario, lo que sí debes hacer es, en el caso de que sea una cuesta descendente, levantar el pie del acelerador y aprovechar la propia inercia del vehículo.

Planificar la ruta

Saber exactamente el recorrido que hay que hacer para llegar de un punto a otro es primordial para ahorrar en carburante. De esta manera, se puede optar por rutas más cortas y se evita la posibilidad de tomar caminos erróneos que nos obliguen a pasar más tiempo en circulación hasta llegar al destino final.

Calefacción y aire, solo si es necesario

Echa mano del aire acondicionado y la calefacción únicamente cuando sea necesario. Para que llegue aire frío al interior del habitáculo entra en juego el compresor. Este dispositivo se encuentra acoplado al motor y depende de él. Por tanto, para funcionar hace que el propulsor tenga que trabajar más de la cuenta, lo que provoca que consuma más. Sin embargo, si estás conduciendo por la autopista es recomendable poner el aire acondicionado en vez de bajar las ventanillas del coche, ya que como explicamos en el siguiente punto, la aerodinámica del coche se ve afectada y hay mayor resistencia.

Ventanillas arriba

A todos nos gusta sentir la brisa que entra por las ventanillas mientras conducimos. Sin embargo, esto hace que el coche presente una mayor oposición al movimiento y, por ende, sea necesario que el motor tenga que hacer un mayor esfuerzo para hacer que el vehículo se mueva. Por ese motivo existen los dispositivos de aireación que permiten ventilar el interior del automóvil manteniendo las ventanillas subidas.

Revisar los neumáticos

El estado del vehículo influye en su consumo en carretera. Por eso, es importante asegurarse de que los neumáticos mantienen la presión correcta, ya que en el caso de contrario ofrecen una mayor resistencia a la rodadura. Además, el mal mantenimiento del motor, los filtros y los niveles de líquidos puede influir negativamente en la emisión de partículas y gasto de carburante.

En TodoRenting estamos a favor de la conducción eficiente. Esperamos que a partir de ahora pongáis en práctica estas recomendaciones que benefician al medio ambiente y a tu bolsillo.